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Temblor: señor presidente, temblor

Temblor: señor presidente, temblor

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Por Victoriano Rodríguez Santos
Oct. 10/26.-Con la frase: “Dios es panameño”, que he impreso, en diarios nacionales, como El Siglo y el Panamá América, desde los años 2001 y siguientes, hoy cae como anillo al dedo, por las situaciones naturales agravantes y producto del escenario socioeconómico y político en la vida de los nacionales. Admirable esa santa paciencia, aún con la perversidad de algunos gobiernos, así como la voluntad y paciencia que nos ha permitido el Padre Celestial.

 

 

 

En el territorio nacional se hacen valer posiciones inconcebibles de gobernantes, empresarios inescrupulosos o políticos corruptos, mediante amenazas, atropello y hasta asesinatos, tal cual sucedió, históricamente, con el ilustre originario Victoriano Lorenzo, asesinado el 15 de mayo de 1903, pocos meses antes de la separación de Colombia, para intimidar a la población.

 

Recordemos los muertos, heridos y ciegos en Bocas Del Toro, que dejó el gobierno de entonces (2009 al 2014), producto de la Ley Chorizo (Ley 30 de 2010) y los asesinados, heridos y desaparecidos, nuevamente en Bocas, producto de la huelga nacional, contra la Ley 462, de la Caja de Seguro Social, iniciada el 23 de abril y hasta el 14 de julio de 2025, pero que tuvo repercusión nacional.

 

 

Se limita o impide mediante subterfugios la opinión y voluntad de la población. Peor a dirigentes populares o gremiales que de no poder atemorizarles, comprarles su conciencia, el silencio o hacer alianza, se les persigue, a tal grado que hasta en las manifestaciones y luchas de las personas de la tercera edad se perciben cambios, y actuares convenientes hacia las políticas gubernamentales. Penetran las organizaciones gremiales con infiltrados o agentes encubiertos.

 

 

En nuestro artículo “Temblor, señor presidente temblor”, publicado el 9 de julio de 2009, en El Siglo de Panamá, procuramos manifestar una “intempestiva advertencia” tras el sismo de 6.3 grados en la escala de Richter ocurrido la madrugada del sábado 4 de julio de 2009, apenas tres días después de que Ricardo Martinelli asumiera la presidencia de la República de Panamá.

 

 

Este artículo procuró orientar al Ejecutivo sobre su actuar, porque el país, en su política económica, gira o se vuelca a una económica mundial desapasionada y deshumanizante. Un capitalismo salvaje, tal cual lo expusiera el papa Juan Pablo II en 1991.

 

 

La globalización, expresaba, hace insensible a los comerciantes e inversionistas que, en busca de maximizar ganancias, les importa poco la situación económica y social de la población, previendo como único propósito acumular riquezas.

 

 

 

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–

 

 

América Latina empieza sufriendo los vaivenes económicos de los países desarrollados, que nos empujan bajo la concepción de la supuesta movilidad de los factores económicos y las ventajas comparativas de producción, haciéndonos cada vez más dependientes y más pobres.

 

 

Finalmente, todos conocemos las funestas consecuencias y la razón del porque se escribe y habla de la “Cueva de ladrones”, términos utilizados por algunos expresidentes de Panamá, cuando aún en sus cargos se referían al Parlamento Centro Americano (PARLACEN), pero al culminar funciones corrían a lo que consideraban la madriguera. Dichosamente, pareciera que ahora están corrigiendo el paso.

 

 

Panamá el 9 de octubre de 2026, sufre un terremoto de 7.5 en la escala de Richter, uno de los sismos de muy alta intensidad del mundo, dichosamente sin víctimas fatales y uno que otro edificio, puentes o carreteras con problemas. En otros países, desdichadamente, esos sismos fueron catastróficos, dejaron cientos de muertos y heridos.

 

 

Panamá es muestra de la mano de Dios. Tal cual le fue mi escrito al señor Martinelli en su gestión gubernamental. Se le escribe ahora a José Raúl Mulino, actual inquilino de la presidencia. Dios es panameño y le está enviando un mensaje directo, sin intermediario. Cambie el paso.

 

 

No se necesita enfrentar pueblo uniformado (policías), contra pueblo sin uniformes, mucho menos golpeados o muertos. El capitalismo salvaje no es la solución y todos pudiéramos sufrir las consecuencias de su mal gobierno.

 

 

Usted, señor Mulino, pudiera quedar en la historia, como el mejor mandatario si así lo quisiera (pero a la fecha no lo es), o peor que Noriega. Cambie el paso presidente, porque Dios es panameño y lo está advirtiendo directamente. Soy el hijo de Juana.  Dios te salve Panamá.

 

Economista, educador, máster en Recursos Humanos.

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