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Guayaquil. Memorias, Migración, Ordenamiento, asentamientos, especulación, clientelismo…
Por Jorge Estrella
Ab. 10/25.-
Memorias urbanas Guayaquil- Migración interna- Ordenamiento Territorial y planificación- Asentamientos Irregulares, Especulación y Uso de Suelo, Políticos y Clientelismo Electoral.
Los suburbios de Guayaquil.
Para la década del sesenta habitaban 300.000 habitantes en la ciudad, la discusión generada en torno a la implementación de propuestas que permitan desarrollar planes de mejoramiento para el sector, no fue sino una gota de agua en un mar de necesidades, como lo expresaba la revista Vistazo en su edición de enero de 1967.
La existencia y crecimiento de nuevos asentamientos poblacionales, ha estado anclada a la permanente migración campo-ciudad, originada por el desarrollo bipolar de la economía ecuatoriana.
Los asentamientos poblacionales ubicados a orillas de del estero salado en su parte suroeste, también han creado un profundo desequilibrio ecológico en la zona, de manera especial por la carencia de infraestructura básica, lo que originó la muerte del estero Salado, por la descarga de toneladas de basura y desproporcionados volúmenes de aguas negras en sus riveras.
Las elites, que hoy endilgan a todo ciudadano pobre el apelativo de informal, generaron las invasiones en la ciudad.
Desde inicios de 1945, aprovechando esta circunstancia para iniciar una serie de estudios, investigaciones y la oferta demagógica de obras millonarias, con la excusa de mejorar la calidad de vida de los habitantes de los suburbios guayaquileños, lo que a criterio de Julio Estrada Icaza, en su estudio sobre las migraciones en el Ecuador, dice que esto, no sería otra cosa; “Que el biombo para encubrir el más grande atraco contra los bienes del Municipio de Guayaquil”.
Esta afirmación considera que en 1880, el Municipio había adquirido una extensa zona comprendida entre las calles el Oro y Gómez Rendón, desde el río Guayas hasta el Estero Salado, cuyo lindero topaba con el Estero de Puerto Liza.
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Sin embargo mediante decreto de la Asamblea Nacional Constituyente de 1967, se le restituía el dominio de la Isla San José al Municipio de Guayaquil, pero se le obligaba vender estos terrenos a 5 sucres el Metro a quienes habían tomado posesión de dichos terrenos. Febres Cordero, quien fuera posteriormente Alcalde de Guayaquil, fue parte de esa Asamblea y del uso politiquero que se le dio a esta medida.
En 1962, se había consolidado la invasión del estero de Puerto Liza, el Municipio de la ciudad, emitió títulos de propiedad, ya que esto servía para que se consolide la organización política, que empujaba este proceso (Alcalde de 1962, Asaad Bucaram) Lo que determinó que el impulso inicial de crecimiento de los suburbios de la ciudad, fue netamente utilización política de las elites, para consolidarse electoralmente.
En diciembre de 1966, Asaad Bucaram, diputado por Guayas, planteó la expropiación de los terrenos de las llamadas áreas suburbanas, para que se entreguen en propiedad a los habitantes de este sector, para tal efecto Bucaram, presentó un proyecto de Ley, que más tarde lograría la expropiación a favor de los habitantes suburbanos, para lo cual se pagaría a razón de 10 sucres el metro cuadrado.
En el mismo mes de diciembre de 1966, la prensa guayaquileña, cubrió el recorrido de Otto Arosemena Gómez, durante tres horas de visita en el sector, ofreció llenar de dispensarios y escuelas, según él, ante el abandono que había presenciado, así como el compromiso incumplido de iniciar planes para su desarrollo.
Por otro lado la incipiente organización barrial suburbana y el municipio de Guayaquil, a la que se sumaron otros organismos de planificación, con el objetivo de elaborar planes que permita el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes del suburbio guayaquileño, ya que a pesar de todos los planes desarrollados la situación seguía igual que cuando comenzó este asentamiento poblacional entre 1946 y 1948.
Ya para 1966 el crecimiento demográfico en esta zona, es tan fuerte que supera de largo el crecimiento poblacional en el área urbana de la misma ciudad.
Datos estadísticos de la época señalan que de cada 100 personas que en 1946 fundaron el suburbio guayaquileño, sólo 5 permanecen en el sitio, la tónica fue que la mayoría vendió, negoció o traspaso a familiares o amigos su posesión, pasando a formar nuevos asentamientos siempre al suroeste (Una práctica común en los asentamientos no planificados, es decir el trafico de tierras, negocio rentable a costa de la planificación y ordenamiento territorial de la ciudad).
Un elemento para tomar en cuenta, es que según algunos especialistas en el tema de la época, hablaban del hacinamiento poblacional en estas áreas, sin embargo la realidad determinaba que la densidad poblacional era superior en la zona urbana, la misma que tenía una media de 700 habitantes por hectárea, mientras que los asentamientos poblacionales llegaba 300 personas en una extensión igual.
Es necesario destacar que mientras que en las zonas urbanas de la ciudad, las casas en su mayoría son construcciones de dos plantas, en los asentamientos poblacionales suburbanos, las construcciones son viviendas de una sola planta, en las que se mantiene viejas y ancestrales formas de vida. Un ejemplo de esto son los criaderos de cerdos, que hasta ahora susciten en los patios de las viviendas de las zonas urbanas marginales, como alternativa de ahorro de sus habitantes.
Es en los primeros años del Siglo 20, se profundiza la presión demográfica de la ciudad, consecuencia de la crisis originada por la pérdida de la presencia del cacao ecuatoriano en el mercado mundial de esta fruta.
Suburbio Oeste de Guayaquil 1966
Durante la segundas década del siglo 20, es tal la migración que inclusive municipio y gobierno central, ordenan la salida de las fuerzas armadas, para recoger y devolver a su lugar de origen a los migrantes que encuentran durmiendo o vagando por las calles de la ciudad (La revoluciòn Juliana en 1926,prohibe a los ciudadanos andar descalzos por las calles y plazas de la ciudad- El cabildo construye dormitorios y comedores populares).
Este rápido crecimiento poblacional se manifiesta en las siguientes cifras: en 1930, la ciudad tenía la extensión de 750 hectáreas; para 1950, había crecido en 1300 hectáreas, y su población llegaba a los 250.000 habitantes; entre 1950 y 1960, se habían agregado 200 hectáreas más, es decir 750 hectáreas de ciudad, desde la Ave. Quito hacía el Oriente, mientras que había 750 de barriadas pobres desde la misma avenida Quito al Oeste.
En la década del 60 al 70, la extensión de la ciudad llegaba a 2200 hectáreas, sin embargo es necesario destacar que acompañando el crecimiento de los suburbios, también había crecido el área industrial, que se inició con fuerza a partir de 1961.
El suburbio para 1970 había sobrepasado largamente a la parte urbana de la ciudad. De los 660.000 habitantes que residían en Guayaquil a mediados del 60, el 50% habitaba en los suburbios guayaquileños.
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Para 1970 los analistas sociales consideraban que uno de los factores del crecimiento anárquico de la ciudad, era consecuencia de la carencia de un Plan de desarrollo urbano, Guayaquil se constituía en una de las ciudades grandes y pobladas del Ecuador, que no había ligado su crecimiento a un Plan de desarrollo urbano, aplicando de manera permanente tan sólo planes coyunturales que permitieron la construcción y ampliación de la ciudadelas y barrios residenciales del norte y sur del puerto.
Para 1959 el Municipio de la ciudad había creado su departamento de desarrollo urbano, al que se le había dotado de un presupuesto cercano al millón de sucres, sin embargo para mediados del 60, este se había reducido a menos del medio millón de sucres.
Para fines de 1966, el Concejo Cantonal, celebró un contrato con el Arq. Rafael Castro Abad, quien se había comprometido hasta febrero de 1967, elaborar los estudios que permitan la creación de las Ordenanzas municipales, que servirían para regular el futuro desarrollo urbano de la ciudad.
De esta forma se establecía los primeros pasos para lograr establecer políticas de planificación, que debieron haber sido el lineamiento normal de la ciudad.
Y es que desde la misma Alcaldía, la demagogia y la politiquería de los administradores, había roto con todo principio de planificación y ordenamiento territorial usando con fines políticos partidistas, e impulsando las invasiones de las llamadas áreas suburbanas a partir de 1946.
En 1962, el ya desaparecido Instituto Nacional de la Vivienda, había realizado los estudios necesarios para la construcción de vivienda barata, para lo cual tomó como punto de partida la extensión de terreno del área suburbana que limitaban por la calle 17, Portete, la 21 y la calle Gómez Rendón. Este Plan planteaba inclusive movilizar la población asentada en esos terrenos, para realizar la reconversión de esas barriadas en centros urbanos con infraestructura básica para pobladores de bajos recursos.
La misma Municipalidad, trató de implementar un plan que le permita contener el alarmante crecimiento de los asentamientos poblacionales en áreas suburbanas.
Así se diseñó como zona piloto el sector denominado El Cisne, desde Portete al sur y de la calle 21 al suroeste, se delineó a siete barrios parte del proyecto, sin embargo la llegada del CFP, al Municipio, no solo que abortó este plan, sino que además desarrollo nuevos asentamientos, levantando nuevas barriadas sin ningún control, ni diseño.
Para 1970 el crecimiento poblacional de la ciudad, se consideraba en 30.000 personas por año, es decir un promedio de 5000 familias que necesitarían un lugar o vivienda para habitar, sin embargo para la misma época las nuevas construcciones no cubrían ni el 40% del déficit habitacional existente.
En 1967 se contrataría a una compañía norteamericana para realizar estudios que nos permitan delimitar el suburbio guayaquileño, para lo cual se contrató a la Tudor Engeeniering, la misma que sugería el levantamiento de muros de contención en toda la periferia noreste y suroeste, abarcando hasta la isla Trinitaria.
Se propuso mediante este proyecto resolver el problema del crecimiento anárquico de la ciudad, además de lograr rellenar todas las barriadas suburbanas.
La compañía mediante informe realizado por uno de sus técnicos, considera que era menos costoso construir alrededor de la ciudad un dique de contención, parecidos a los que existen New Orleáns o Ámsterdam, ciudades de origen pantanoso. Este muro o dique, con sus desagües normales permitiría el secado total de las zonas pantanosas suburbanas, por lo que una vez logrado este objetivo, no sería difícil el lastrado de las calles, en todo caso se considera que el costo sería mucho menor que rellenar.
El Plan General Urbano, que contrató el Municipio, a fines de 1966, planteó superar lo que se consideraban los principales problemas de la ciudad:
Formación y desarrollo espontáneo de los barrios, sin características ni planificación definidas, incluyendo una arbitraria y anti técnica subdivisión de la tierra.
-Uso arbitrario del suelo. Se ha desarrollado industrias en zonas residenciales, y se definen estas áreas como comerciales.
-Mala calidad, distribución y déficit creciente de los servicios públicos, insuficiencia de áreas verdes y espacios libres o de esparcimiento.
-Proliferación de tugurios, muchas veces impulsados desde el mismo Municipio.
-Carencia de una red debidamente clasificada y eficiente de vías de circulación causante directas del caos vehicular que enfrenta la ciudad en sus horas pico.
Ante esta crítica situación el Plan se propone:
*Mejorar la calidad de vida de la población.
*Restablecer condiciones de equilibrio ecológico, mediante ordenanzas que cuiden el medio ambiente, la higiene y salubridad de la ciudad.
*Definir los usos de suelo, para el mejor desenvolvimiento de las actividades urbanas de los habitantes.
*Definir estructuras básicas de la ciudad en procura de su desarrollo armónico y coordinado.
*Definir la estructura vial debidamente planificada y desarrollada de acuerdo a los volúmenes de tráfico previsibles.
*Establecer una línea conductora estable de planeamiento urbano.
*Desarrollar la obra pública municipal, sobre principios de economía, y calidad.
Guayaquil, presentaba en esos momentos una de las tasas de crecimiento más altas de Latinoamérica; 5.3% anual, el Plan calculaba, que bajo estos parámetros su población alcanzaría el millón de habitantes en1977, considerando el mínimo a alcanzar para el año 2000, la cantidad de 2. 342,000 habitantes.
Para 1977, la ciudad necesitará aproximadamente 1300 Ha., de terreno urbanizado, para recibir el incremento poblacional de 300. 000 habitantes, es decir las dos terceras partes del área del Guasmo.
Para el año 2000, se calcula que se requerirán 8000Ha. Urbanizadas, en números es 5000 Ha. más de las que la ciudad tenía en 1970.
Es necesario acotar que el nuevo Plan de Desarrollo Urbano de la ciudad, nos plantea una división novedosa. Se propone dividir la ciudad en 6 distritos, cada uno de los cuales se lo organizaría como una ciudad en sí, para lo cual se han estudiado todas las necesidades y funciones de los ciudadanos y las familias, para dotar a estos distritos de todas las unidades necesarias para el desarrollo ordenado del distrito y sus habitantes.
Se calcula que cada distrito estará habitado por una media de 100. 000 habitantes, con todos los servicios que garanticen un entorno sano y la provisión de servicios públicos básicos de calidad.
El área requerida para cada distrito se calcula en 30Ha. Que acogerían a 18. 000 familias, es decir 100. 000 habitantes a una media de 6 unidades barriales.
Cada unidad barrial estará conformada por 3000 o 4500 familias (16.000 a 24.000 habitantes), es decir de 4 a 6 unidades vecinales las que contaran con un centro barrial integrado, para lo cual se requerirá de aproximadamente 9 Ha.
La Unidad Vecinal está constituida por 750 familias (4200 habitantes) y a más de las viviendas (unifamiliares o multifamiliares, dependiendo del tipo de densidad previsto en el Plan), se prevé un Centro Vecinal que tendría los siguientes servicios: Guardería infantil, jardín de infantes, escuela primaria, casa comunal, sector comercial, mercadito para uso cotidiano, buzones de correo, teléfonos públicos, retén policial, zona deportiva para la práctica de multideportes, parque vecinal (Plaza), se calcula que para la implementación de estos centros vecinales se necesitan como mínimo 3 Ha.
Si se considera todas las áreas comunales de la Unidad Vecinal, Unidad Barrial y Distritos, se obtiene un promedio de 80 m2 de terreno por habitante.
En el centro del Distrito sería ubicada la oficina para una Administración Descentralizada, bajo la consideración de que la unidad es una ciudad en sí, y debe de estar bajo un régimen único municipal, por esta razón se propone que cada Distrito debería contar con una delegación del Concejo Cantonal, con funciones específicas, además de implementar la apertura de delegaciones de las diferentes entidades públicas, necesarias para la administración distrital.
Rafael Castro Abad, a quien el Municipio contratara para la elaboración de este Plan, considera que el principio fundamental de que todo individuo o familia tiene el derecho a inalienable para poder desarrollar una vida normal, para lo cual debe satisfacer sus necesidades físicas, recreativas, etc.
El Plan propuesto a la Municipalidad, también plantea la vialidad como una estructura orgánica, mediante el enlace de las tres carreteras nacionales que acceden a la ciudad y su directa relación con el centro urbano. Se realizaran los enlaces entre el Puerto Marítimo y las zonas industriales de la ciudad mediante una red de autopistas de alta velocidad. Para las Unidades Barriales, se plantea una red vial a partir de avenidas, las mismas que estarán conectadas a las autopistas.
Se planea también una ubicación nueva del aeropuerto de la ciudad, el que se lo sitúa al sur del estero de Cobina, en un área libre de obstáculos, cercano a la ciudad, además de su fácil absceso por mar o río para el aprovisionamiento de combustible, así como espacio suficiente para futuras ampliaciones.
El Plan pretendía articular una clarificación adecuada de la industria, de tal forma que se definan las zonas industriales, para poder determinar el tipo de industria. Las industrias que no generen peligro para sus vecinos, se las tratará de ubicarlas cercanas a los distritos, en la medida de resolver el problema del trabajo en estas unidades poblacionales.
Es necesario destacar que en 1966 el Gobierno destinó a la ciudad una gran extensión territorial de 1800 Ha. (Guasmo y la Saiba) lo que planteaba la posibilidad de organizar un crecimiento ordenado de la ciudad hacía el sur.
A pesar de todo el esfuerzo realizado en la elaboración de este Plan de Desarrollo Urbano, para la ciudad de Guayaquil, este queda pronto en el olvido y nos encontramos que el 1 de Enero de 1973, la dictadura militar que gobernaba el Ecuador, anuncia con “bombos y platillos” que se implementará un nuevo Plan de Desarrollo, que contempla como objetivo prioritario la consolidación de los polos productivos, el incremento de los servicios, así como la construcción de una infraestructura racionalizada en las que se propone como metas el integramiento social de grupos humanos que han permanecido al margen de los ejes de desarrollo de la nación.
Todo esto en el marco de una política desarrollista, fijada por el Triunvirato militar que gobernaba el país en 1973. Guayaquil, de 1973, enfrentaba problemas de sobras conocidos; alcantarillado deficiente, calles congestionadas, mala cobertura de servicios básicos, como agua potable, recolección de basura, energía eléctrica, telefonía, etc. La ciudad se encontraba en una verdadera encrucijada, sin alcanzar a ver la luz al final del túnel.
La ciudad según cifras del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad de Guayaquil, el crecimiento demográfico de la ciudad se había disparado del 5.3% al 12% anual. En 1970 los nacimientos en la ciudad fueron de 14.684, mientras que las personas que emigraban a la ciudad superaban las 80 mil, como consecuencia de la deserción campesina, así como el arribo a la ciudad de numerosos grupos poblacionales de diferentes provincias de la sierra.
El descontrolado crecimiento demográfico de la ciudad, terminaría desatando una ola de asentamientos poblacionales que terminarían ocupando el Guasmo, la isla Trinitaria, los ejes de las carreteras a la costa y la vía a Daule, convirtiendo inclusive una parroquia rural de Guayaquil, como Pascuales, en una continuidad urbana de la ciudad. (Conurbanismo)
Para 1973, la ciudad expresaba su cuadro dramático, en lo que se refiere a la mala prestación de servicios públicos, alto crecimiento demográfico, carencia de un plan de desarrollo urbano articulado desde su propio gobierno local.
Pero sin embargo es necesario destacar que la situación caótica en que se encontraba Guayaquil, tenía una expresión lógica, resultado de la profunda inestabilidad política, que había sentado sus dominios sobre la administración municipal, en los 48 años comprendidos entre 1944 y 1992, Guayaquil había tenido 36 Alcaldes, cada uno con su propia agenda, sin tratar en lo mínimo de establecer alguna línea de continuidad en la obra pública municipal.
Este fenómeno marcaría el pobre y escaso desarrollo de la ciudad durante mucho tiempo.
Mientras que desde 1992 al 2023, es decir durante más de tres décadas (37 años), la línea de continuidad en la administración municipal, se ha manifestado en las tres alcaldías socialcristianas.
Esto sin lugar a dudas ha permitido la realización de obras que le han cambiado la imagen estética del casco urbano central de la ciudad, mientras que los problemas históricos de Guayaquil, en lo que tiene que ver con la carencia de un Plan General Urbano, y como consecuencia directa de esto la pésima prestación de servicios públicos básicos, sigue con saldo rojo, así como la infraestructura sanitaria.
Mientras que el área rural permanece en el olvido, en realidad en el abandono total.
La conclusión final se tendría que señalar, a estas más de tres décadas de administración social cristiana, como las “décadas perdidas”. La prestación de servicios públicos básicos, el fin último del urbanismo, siguen sin resolverse. “Un botón basta de muestra” ejemplo de esto es la recolección de basura de la ciudad.
Se privatizó este servicio público básico, por que costaba demasiado, al dólar actual no más de cuatro millones, hoy las bases del mismo Municipio lo fijan en 174 millones de dólares, se decía que en 1992, la recolección era deficiente, porque apenas se tenía para la misma 40 recolectores que prestaban tan solo un recorrido diario, ya que el presupuesto se lo utilizaba para gastos corrientes, entiéndase sueldos de los trabajadores y empleados de Aseo de Calles, pero sin embargo durante 39 años de administración municipal, la gestión de las empresas privadas en la recolección de la basura, tan solo emplearon 44 recolectores, también con un solo recorrido general, dos en las área regeneradas y y cada dos o tres días en los sectores periféricos de la ciudad.
Los medios y sus analistas que pegaban el grito al cielo, antes de la privatización de este servicio, no dicen nada ahora que la plata va directo al bolsillo de los socios de esta empresa.
La basura llamada patógena, que fue una de las causas de preocupación de la Comisión de Privatización, se la sigue recogiendo de la misma forma, y por último, algo que nadie puede ocultar, es que por donde caminemos y a cualquier hora del día, encontramos basura.
Un dato que desnuda la “eficiente administración socialcristiana” la encontramos en el simple hecho de que los tres últimos alcaldes de esa tienda política en la ciudad, no solo que son los que han gobernado los destinos de la ciudad, mucho más tiempo que los más de los 131 alcaldes de la ciudad, también son los que han manejado miles de millones de dólares durante 37 años, es decir un presupuesto mucho mayor que el que manejaron todos los alcaldes anteriores juntos.
la actual administración eufemísticamente autodenominada ciudadana, tampoco ha representado hasta ahora una visión de cambio en el diseño político implementado por los tres últimos alcaldes, es decir podríamos definirla como más de lo mismo, mientras la ciudad sigue esperando rumbo nuevo y verdaderamente ciudadano en la gestión de la ciudad.
En estos dìa una Comisión de la asambleístas de ADN, ligada al gobierno, ha denunciado la mala calidad del agua, una verdad, que en boca de mentiros, resulta ser dudosa. (pero el problema existe, y la administración actual y la anterior, bien gracias)





















