Por EPM
Sept. 30/26.-• Estas acciones hacen parte de las compensaciones ambientales asociadas a las Líneas de Transmisión de Energía Nueva Esperanza, subestación construida por EPM • En el desarrollo del Convenio EPM-Fundación Natura también se han sembrado 156.760 individuos de especies nativas, en un aporte al cuidado ambiental • Los avances contribuyen a la conservación de ecosistemas estratégicos para el agua, la biodiversidad y la resiliencia de los territorios frente a fenómenos como El Niño
Más de 500 hectáreas de ecosistemas altoandinos restauradas y 156.760 individuos de especies nativas sembrados son algunos de los principales resultados del Convenio entre EPM y Fundación Natura, desarrollado en Cundinamarca como parte de las compensaciones ambientales asociadas a las Líneas de Transmisión de Energía Nueva Esperanza.
Los avances se registran en un contexto marcado por los desafíos que representa el actual fenómeno de El Niño para el recurso hídrico, y la necesidad de fortalecer la resiliencia de los territorios mediante la recuperación y conservación de ecosistemas estratégicos para el agua y la biodiversidad.
“Para EPM las compensaciones ambientales vinculadas a sus proyectos -como Nueva Esperanza- son una oportunidad para aportar a la conservación de ecosistemas estratégicos y generar valor ambiental en los territorios. El convenio EPM-Fundación Natura se ha consolidado como una valiosa oportunidad para generar ciencia, conocimiento y procesos de educación ambiental al servicio de otras empresas, entidades y comunidades”, indicó Luis Eduardo Valencia, jefe Ambiental y Social Transmisión y Distribución Energía de EPM.
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Más que sembrar árboles: recuperar ecosistemas estratégicos
Las acciones de restauración se desarrollan en los municipios de Guasca, Bojacá, Tena, Sibaté y Guatavita, en una superficie cercana a cinco veces el área del Parque Metropolitano Simón Bolívar. El proceso contempla el establecimiento de 156.760 individuos de especies nativas de páramo y bosque altoandino, entre ellas: frailejones, puyas, ciros, gaques, garrochos, cocuas, pinos colombianos, robles, palmas bobas y arbolocos.
Además de la siembra de especies nativas, las acciones buscan recuperar procesos ecológicos esenciales para la conservación del agua, los suelos y la biodiversidad favoreciendo la recuperación de la estructura y funcionamiento natural de estos ecosistemas.
El monitoreo realizado con la participación de las comunidades locales ha permitido registrar la presencia de diferentes grupos de fauna como aves, mamíferos, anfibios y reptiles, como parte de la recuperación natural de estos ecosistemas.
También se ha fortalecido el conocimiento sobre la biodiversidad presente en estos territorios, a través de registros relevantes para la investigación y la conservación de especies propias de los ecosistemas de páramo y bosques altoandinos.
Ecosistemas clave para la regulación del agua
Los páramos y bosques altoandinos cumplen funciones fundamentales en la regulación del ciclo hídrico, gracias a su contribución en el almacenamiento, filtración y regulación del agua.
Su conservación no solo beneficia a la biodiversidad, sino que también aporta al bienestar de las comunidades y centros urbanos como Bogotá, que dependen de estos servicios ecosistémicos.
“Restaurar los bosques altoandinos nos permite asegurar que el agua llegue al suelo y al subsuelo y que así esté almacenada para que, en algún momento, nos brinde el servicio a todas las personas. Así es como la restauración se convierte en nuestro seguro de vida”, destacó Clara Solano, directora ejecutiva de Fundación Natura.
Estos ecosistemas enfrentan diferentes presiones derivadas de la transformación del territorio y la variabilidad climática. Fenómenos como El Niño desafían la capacidad de los sistemas naturales para mantener los servicios ecosistémicos que brindan a la comunidad, especialmente aquellos asociados a la regulación y disponibilidad del recurso hídrico. Ante estos desafíos, cobra especial relevancia impulsar acciones de conservación, restauración y recuperación ecológica que contribuyan a aumentar la resiliencia de los ecosistemas y a garantizar su aporte al bienestar de las comunidades y al desarrollo sostenible.
Desde 2015, EPM y Fundación Natura trabajan conjuntamente en la restauración ecológica de ecosistemas estratégicos como páramos, subpáramos y bosques altoandinos y andinos. Esta alianza contribuye a la protección de la biodiversidad y la seguridad hídrica, fortaleciendo la captación, regulación y purificación del agua para las comunidades y las futuras generaciones.
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